He estado muy ocupada últimamente, intentando organizarme un poco la vida, las ideas y el caos mental que llevo encima. Además, tampoco se me ha ocurrido nada concreto de lo que hablar o escribir por aquí. Supongo que a veces vamos tan aceleradas en el día a día que dejamos todo lo demás en segundo plano, incluso aquello que nos hace bien. Y me da bastante pena, porque siento que ahora mismo escribir me vendría genial: soltar mis cosas, ordenar lo que pienso, expresarme sin más.
Hoy empieza febrero, y no puedo evitar pensar en lo rápido (y raro) que se me ha pasado enero. Siempre tenemos muchas expectativas puestas en el primer mes del año, como si fuera a marcar el tono de todo lo que viene después, y la verdad es que para mí enero de 2026 ha sido más bien confuso. No ha sido especialmente malo, pero tampoco brillante. Ha sido un mes de ir tirando, de cumplir, de adaptarme, de sobrevivir un poco al cansancio. Y supongo que eso también cuenta, aunque no sea muy inspirador.
Las prácticas me están dejando sin energía y, curiosamente, también sin pensamientos claros. Llego a casa y no hago nada en especial, pero al mismo tiempo mi cabeza no para: repaso todo lo que ha pasado durante el día, conversaciones, momentos, sensaciones. Es como si estuviera cansada por fuera y demasiado despierta por dentro. Enero ha sido exactamente eso: agotamiento físico y mente saturada.
Muchas veces me siento delante del ordenador con la intención de escribir algo, cualquier cosa, pero la idea se me escapa. Pienso “de esto podría hablar”, y en cuestión de segundos ya no está. Supongo que también forma parte de este momento vital en el que no todo fluye y ya. Quizá enero no era para crear, sino para aguantar.
Las únicas novedades reales que puedo contar es que he visto Hamnet en el cine y que he terminado Tell Me Lies (ya hablaré de esto en otro momento, porque vaya tela). Pequeñas cosas, pero al final son las que me están acompañando estos días, como si fueran descansos mentales entre todo lo demás.
Eso sí, mi propósito de ampliar mi cultura cinematográfica va mejor de lo que esperaba, y eso me hace ilusión. Tengo varias películas pendientes que me llaman muchísimo la atención y, aunque a veces no tenga energía para mucho más, sentarme a ver una peli se está convirtiendo en un pequeño refugio. Supongo que no es poco.
No sé qué traerá febrero. No espero grandes cambios ni revelaciones, solo un poco más de calma, o al menos más espacio para mí. Quizá escribir vuelva poco a poco, sin forzar. Quizá este post no diga gran cosa, pero necesitaba escribirlo. A veces no hace falta tener un tema claro, solo parar un momento y dejar constancia de que estamos aquí, aunque sea un poco perdidas.
Me encanta como escribes, me sieento tan identificado con "Quizá enero no era para crear, sino para aguantar." Así me siento completamente y esa persistencia a aguantaR NOS HACE TAN FUERTES. Animoo espero con ansias tus proximas entradas <33
ResponderEliminarenero siempre es un mes de cambios:))
Eliminarla lucha interminable del bloqueo creativo,
ResponderEliminar