Se me está acabando mi colorete.
Mi colorete. El de siempre. El de Rare Beauty. El líquido que es prácticamente inacabable.
Y ya sé que esto suena a drama absurdo, pero se me está haciendo bola. Mucha bola. Tiene una explicación. De verdad. No estoy loca (creo).
Este colorete lo compré justo una semana antes de empezar la universidad. Sí, hace cuatro años. CUATRO. Y ahora, casualmente, se me está acabando justo cuando yo también estoy acabando la universidad. No sé, igual es una tontería, pero a mí esto me parece demasiado simbólico como para ignorarlo.
No estoy llevando nada bien el final. Y eso que llevo años diciendo “por favor que se acabe ya”. Pero claro, una cosa es desearlo y otra muy distinta es que esté pasando de verdad. Ahora que lo tengo delante me siento un poco… perdida. En plan ¿y ahora qué? ¿qué hago con mi vida? Mi vida está cambiando de etapa sin avisar y yo voy bastante por detrás.
Además es que no me gustan los cambios. Nada. Ninguno. Ni los grandes ni los pequeños. Me cuesta cambiar de serie, imagínate de etapa vital. Me gusta lo conocido, lo cómodo, lo que ya sé cómo funciona. Aunque no sea perfecto. Aunque me queje. Prefiero eso a no saber qué viene después.
Y eso es lo que más miedo me da: no saber. No saber qué va a venir ahora. No saber si me voy a equivocar. Si voy a elegir mal. Si dentro de un tiempo voy a mirar atrás y pensar “mierda, porque”. Me da miedo defraudarme a mí misma. Pensar que soy capaz de más y luego descubrir que no tanto. O que todo esto que me he montado en la cabeza no se parece en nada a la realidad.
Pero luego está el otro miedo, el raro, el que casi no se dice: ¿y si me va bien? ¿y si me gusta? ¿y si todo cambia y yo cambio con ello? Porque incluso que las cosas salgan bien da miedo. Da vértigo dejar atrás una versión de ti que ya conoces, aunque estuviera hecha polvo.
Por eso creo que me afecta tanto esta chorrada del colorete. Porque no es el colorete. Es todo lo que ha estado ahí mientras yo sobrevivía a estos años. Mientras dudaba de todo, mientras me comparaba, mientras pensaba que no llegaba, mientras sí llegaba, mientras crecía sin darme cuenta. Y ahora se acaba él y siento que se acaba algo más.
Los cambios nunca han sido lo mío. Me gusta tenerlo todo controlado, aunque sea mentira. Me gusta pensar que sé lo que va a pasar, aunque luego la vida haga lo que le dé la gana. Y ahora mismo todo está demasiado abierto, demasiado en el aire, demasiado “ya veremos”. Y yo no soy nada de “ya veremos”.
Ayer empecé las prácticas. Estaba muy nerviosa. Mucho. De esos nervios que no se quitan ni respirando hondo. Pero salí contenta. Más de lo que esperaba. Con ganas de volver, de aprender, de seguir. Y eso me calmó un poco.
Así que he decidido que, por ahora, no voy a pensar en el después. No quiero vivir adelantándome a cosas que todavía no han pasado. Ahora voy a estar aquí, en esto, en el presente. Disfrutar lo que pueda y ya está. Lo que venga luego será problema de mi yo del futuro.
Y ya tengo esperando el respuesta del colorete para la próxima etapa de mi vida.
Que colorete será el siguientE? Muchas felicidades por el final de una muy importante etapa.<3
ResponderEliminarla verdad que me he comprado el mismo ajajaj
Eliminarme encanto la reflexión final, pq comprendo tu sensación, en mi caso me pasa con un iluminador que empecé a usar cuando entre a la prepa y esta apunto de terminarse, y tienes toda la razón; hay que vivir mas en el presente... Felicidades por tu nueva etapa!!!
ResponderEliminargracias! siempre hay coloretes de recambio
Eliminar